domingo, 19 de junio de 2011
sábado, 18 de junio de 2011
La derrota del fascismo. Por Mario Vargas LLosa en su columna Piedra de Toque.
La derrota del fascismo
PIEDRA DE TOQUE. Lo que hubiera retornado a Perú con la victoria de Keiko Fujimori habría sido una pandilla de desalmados voraces y un régimen de intimidación, brutalidad, demagogia, soborno y corrupción.
La victoria de Ollanta Humala en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el último 5 de junio, ha salvado al Perú de la instalación de una dictadura que, amparada por una mayoría electoral, hubiera exonerado al régimen de Fujimori y Montesinos (1990-2000) de los crímenes y robos que cometió, así como de los atropellos a la Constitución y a las leyes que marcaron ese decenio. Y hubiera devuelto al poder a los 77 civiles y militares que, por delitos perpetrados en esos años, cumplen prisión o se encuentran procesados. Por la más pacífica y civilizada de las formas -un proceso electoral- el fascismo hubiera resucitado en el Perú.Es triste la alineación con la opción de la dictadura de la gente más próspera y educada
Si Humala es consecuente, podemos tener en Perú una izquierda como en Chile, Uruguay y Brasil
El régimen de Fujimori y Montesinos -da vergüenza decirlo- fue popular. Contó con la solidaridad de la clase empresarial por su política de libre mercado y la bonanza que trajo la subida de los precios de las materias primas, y de amplios sectores de las clases medias por los golpes asestados a Sendero Luminoso y al Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, cuyas acciones terroristas -apagones, secuestros, cupos, bombas, asesinatos- las tenían en la inseguridad y el pánico. Sectores rurales y lumpen fueron ganados mediante políticas asistencialistas de repartos y dádivas. Quienes denunciaron los atropellos a los derechos humanos, las torturas, desapariciones y aniquilamiento masivo de campesinos, trabajadores y estudiantes acusados (falsamente en la mayoría de los casos) de colaborar con el terrorismo, fueron perseguidos e intimidados, y sufrieron toda clase de represalias. Montesinos prohijó una floración de una "prensa chicha" inmunda, cuya razón de ser era hundir en el oprobio a los opositores mediante escándalos fabricados.
Los medios de comunicación fueron sobornados, extorsionados y neutralizados, de modo que el régimen sólo contó con una oposición en la prensa minimizada y en sordina, la necesaria para jactarse de respetar la libertad de crítica. Periodistas y dueños de medios de comunicación eran convocados por Montesinos a su oscura cueva del Servicio de Inteligencia, donde no sólo se les pagaba su complicidad con bolsas de dólares, también se les filmaba a escondidas para que quedaran pruebas gráficas de su vileza. Por allí pasaban empresarios, jueces, políticos, militares, periodistas, representantes de todo el espectro profesional y social. Todos salían con su regalo bajo el brazo, encanallados y contentos.
La Constitución y las leyes fueron adaptadas a las necesidades del dictador, a fin de que él y sus cómplices parlamentarios pudieran reelegirse con comodidad. Las pillerías no tenían límite y llegaron a batir todas las marcas de la historia peruana de la corrupción. Ventas de armas ilícitas, negocios con narcotraficantes a quienes la dictadura abrió de par en par las puertas de la selva para que sus avionetas vinieran a llevarse la pasta básica de cocaína, comisiones elevadas en todas las grandes operaciones comerciales e industriales, hasta sumar en 10 años de impunidad la asombrosa suma de unos 6.000 millones de dólares, según cálculos de la Procuraduría que, al volver la democracia, investigó los tráficos ilícitos durante el decenio.
Esto es, en apretado resumen, lo que iba a retornar al Perú con los votos de los peruanos si ganaba las elecciones la señora Keiko Fujimori. Es decir, el fascismo del siglo XXI. Éste ya no se encarna en svásticas, saludo imperial, paso de ganso y un caudillo histérico vomitando injurias racistas en lo alto de una tribuna. Sino, exactamente, en lo que representó en el Perú, de 1990 a 2000, el gobierno de Fujimori. Una pandilla de desalmados voraces que, aliados con empresarios sin moral, periodistas canallas, pistoleros y sicarios, y la ignorancia de amplios sectores de la sociedad, instala un régimen de intimidación, brutalidad, demagogia, soborno y corrupción, que, simulando garantizar la paz social, se eterniza en el poder.
El triunfo de Ollanta Humala ha mostrado que todavía quedaba en el Perú una mayoría no maleada por tantos años de iniquidad y perversión de los valores cívicos. Que esta mayoría fuera apenas de tres puntos pone los pelos de punta, pues indica que las bases de sustentación de la democracia son muy débiles y que hay en el país casi una mitad de electores que prefiere vivir bajo una satrapía que en libertad. Es una de las grandes tareas que tiene ahora en sus manos el gobierno de Humala. La regeneración moral y política de una nación a la que, el terrorismo de un lado y, del otro, una dictadura integral, han conducido a tal extravío ideológico que buena parte de él añora el régimen autoritario que padeció durante 10 años.
Un rasgo particularmente triste de esta campaña electoral ha sido la alineación con la opción de la dictadura del llamado sector A, es decir, la gente más próspera y mejor educada del Perú, la que pasó por los excelentes colegios donde se aprende el inglés, la que envía a sus hijos a estudiar a Estados Unidos, esa "elite" convencida de que la cultura cabe en dos palabras: whisky y Miami. Aterrados con los embustes que fabricaron sus propios diarios, radios y canales de televisión, que Ollanta Humala reproduciría en el Perú la política de estatizaciones e intervencionismo económico que ha arruinado a Venezuela, desencadenaron una campaña de intoxicación, calumnias e infamias indescriptibles para cerrarle el paso al candidato de Gana Perú, que incluyó, por supuesto, despidos y amenazas a los periodistas más independientes y capaces. Que éstos, sin dejarse amedrentar, resistieran las amenazas y lucharan, poniendo en juego su supervivencia profesional, para abrir resquicios en los medios donde pudiera expresarse el adversario, ha sido uno de los hechos más dignos de esta campaña (por ejemplo, destaco la labor realizada por la publicación digital La Mula). Así como fue uno de los más indignos el papel desempeñado en ella por el arzobispo de Lima, el cardenal Cipriani, del Opus Dei, uno de los pilares de la dictadura fujimontesinista, que me honró haciendo leer en los púlpitos de las iglesias de Lima, en la misa del domingo, un panfleto atacándome por haberlo denunciado de callar cuando Fujimori hacía esterilizar, engañándolas, a cerca de 300.000 campesinas, muchas de las cuales murieron desangradas en esa infame operación.
¿Y ahora, qué va a pasar? Leo en El Comercio, el diario del grupo que superó todas las formas de la infamia en su campaña contra Ollanta Humala, un editorial escrito con gran moderación y, se diría, con entusiasmo, por la política económica que se propone aplicar el nuevo presidente, la que ha sido celebrada también, en un programa televisivo, por directivos de la confederación de empresarios, uno de los cuales afirmó: "En el Perú lo que falta es una política social". ¿Qué ha ocurrido para que todos se volvieran humalistas de pronto? El nuevo presidente sólo ha repetido en estos días lo que dijo a lo largo de toda su campaña: que respetaría las empresas y las políticas de mercado, que su modelo no era Venezuela sino Brasil, pues sabía muy bien que el desarrollo debía continuar para que la lucha contra la pobreza y la exclusión fuera eficaz. Desde luego, es preferible que los nostálgicos de la dictadura escondan ahora los colmillos y ronroneen, cariñosos, a las puertas del nuevo gobierno. Pero no hay que tomarlos en serio. Su visión es pequeñita, mezquina e interesada, como lo demostraron en estos últimos meses. Y, sobre todo, no hay que creerles cuando hablan de libertad y democracia, palabras a las que sólo recurren cuando se sienten amenazados. El sistema de libre empresa y de mercado vale más que ellos y por eso el nuevo gobierno debe mantenerlo y perfeccionarlo, abriéndolo a nuevos empresarios, que entiendan por fin y para siempre que la libertad económica no es separable de la libertad política y de la libertad social, y que la igualdad de oportunidades es un principio irrenunciable en todo sistema genuinamente democrático. Si el gobierno de Ollanta Humala lo entiende así y procede en consecuencia por fin tendremos, como en Chile, Uruguay y Brasil, una izquierda genuinamente democrática y liberal y el Perú no volverá a correr el riesgo que ha corrido en estos meses, de volver a empantanarse en el atraso y la barbarie de una dictadura.
Fuente: Diario El País,edición digital.
lunes, 6 de junio de 2011
Mario Vargas Llosa: “Hay que cicatrizar heridas y reconciliar a la familia peruana”

Premio Nobel de Literatura 2010. “Me siento muy contento con la victoria de Ollanta Humala”, expresó emocionado a La República antes de iniciar la entrevista telefónica desde Madrid.
Inés Flores. - (La Republica 6 de Junio)
Los resultados indican que Ollanta Humala ya es el próximo presidente del Perú. ¿Cuál es su primera impresión?
Mi primera impresión es que el electorado peruano ha actuado con gran responsabilidad, y que este es un voto a favor de la democracia y en contra de la dictadura, que es lo que hubiera sido legitimado si ganaba la señora Fujimori.
¿Qué lectura le deja esta segunda vuelta electoral?
Creo que es un mensaje al mundo de que los peruanos quieren vivir en democracia, en la legalidad, en la libertad, y al mismo tiempo continuar dando una batalla contra el subdesarrollo en un régimen que ataque la corrupción, que ataque la pobreza y que cree oportunidades para todos los peruanos. Creo que ese es el símbolo de la victoria de Humala.
¿El triunfo de Humala podría implicar el ingreso del Perú a la esfera chavista? Este tema ha sido analizado por la opinión pública nacional e internacional.
No. En lo absoluto. Yo creo que Ollanta Humala tiene que percibir en esta victoria que se han volcado las clases medias, sobre todo emergentes, a favor de una candidatura que representa la modernidad y de ninguna manera un retroceso hacia formas completamente anacrónicas como las que encarna el señor Hugo Chávez.
¿Qué espera de Humala?
Yo creo que el juramento que ha hecho Humala de que su gobierno va a ser un gobierno democrático, que no va a poner en peligro el modelo económico que nos ha traído muchos beneficios, que a este modelo él lo va a enriquecer con una lucha contra la corrupción, contra la pobreza, creando oportunidades para quienes están al margen de los beneficios del progreso, es algo que comparte la inmensa mayoría de los peruanos y que esa va a ser la política que va a seguir. Ojalá que Humala dé muy pronto señales muy concretas, muy prácticas, para que se confirme que esa política es la que él va a poner en práctica.
El presidente venezolano Hugo Chávez va a intentar convocar a Humala, hubo vínculos entre ambos. ¿Qué deben hacer las fuerzas democráticas para rescatarlo de una tentación chavista?
Creo que las fuerzas democráticas tienen que mantenerse sumamente vigilantes para impedir que haya cualquier intervencionismo de ese tipo de un régimen absolutamente anacrónico que de ninguna manera ha sido legitimado en esta elección. En esta elección nosotros hemos salvado a la democracia (pero) no para destruirlas con políticas absolutamente anacrónicas, intervencionistas, estatistas, que han traído tal catástrofe a Venezuela (y) que sería suicida imitarlas. Pero creo que ese peligro no existe.
¿Cuáles deben ser los primeros anuncios de Humala?
Me parece muy importante que Ollanta Humala dé muy pronto unas pruebas de lo que es su política democrática, presentando algunas figuras de su gabinete que den esa garantía tanto a la opinión pública peruana como a la opinión pública internacional.
¿Siente un gran peso después del triunfo de Humala? Ud. ha apostado por su candidatura…
Yo siento un gran alivio porque creo que hubiera sido trágico para nuestro país que la dictadura de Fujimori y de Montesinos hubiera sido reivindicada, legalizada por el electorado peruano. Afortunadamente no ha ocurrido así, y nuestro país puede mirar cara a cara sobre todo a la opinión pública internacional.
La polarización en esta elección está dejando al país dividido. ¿Es posible lograr la unidad?, ¿qué se debe hacer para sanar las heridas?
Creo que eso va a depender muchísimo de las iniciativas del presidente electo. Creo que hay que cicatrizar las heridas, hay que reconciliar a la familia peruana, y que esta elección quede atrás. Ahora se va a crear una clima de armonía, de coexistencia y da oportunidades a todos para que colaboremos en esta gran tarea que tenemos por delante, que es mantener el progreso económico, creando sobre todo oportunidades y logrando los beneficios del desarrollo a ese tercio de la población peruana que hasta ahora los ha recibido a cuentagotas.
Propuso a Beatriz Merino como premier
- En declaraciones a CPN Radio, Mario Vargas Llosa comentó que sería magnífico que Ollanta Humala eligiera a la ex defensora del Pueblo Beatriz Merino como presidenta del Consejo de Ministros.
- “Beatriz Merino es una persona enormemente preparada, es una liberal convicta y confesa, y además daría una tranquilidad enorme a quienes todavía alientan mucha desconfianza respecto a Ollanta Humala”, dijo el Nobel.
- Descartó ocupar algún cargo público en el gobierno de Humala. “Creo que ese no es mi papel. He intervenido en estas elecciones porque quería salvar la democracia en Perú, que irremediablemente se hubiera desplomado si salía Keiko Fujimori. Creo que mi trabajo ha terminado con la victoria de Ollanta Humala, que ha salvado la democracia en el país”, dijo.
- Pidió calma y confianza a la población, indicando que ninguno de los argumentos esgrimidos contra Humala se hará realidad. “Va a cumplir su promesa de respetar a las instituciones democráticas, la propiedad privada; va a seguir alentando la inversión extranjera, y acabar con la corrupción“. Dijo que si no cumple, él estará en primera fila para recordárselo.
jueves, 2 de junio de 2011
Las humitas están más caras que el mimpao en "IMAgen SENil".
En el menú servido en el restaurant “IMAgen SENil” del barrio de Av. LA REPÚBLICA los precios son los que siguen:
Humitas | 42.0 |
Mimpao | 37.8 |
Propina | +- 2.2 |
Los comensales fueron del campo y la ciudad, mayores de 18 años.
Se agradece al Cheff Nelson Manrique por la información del menú.
Les recomendamos que por su propia seguridad y por responsabilidad no ingresen al siguiente link:
Las humitas ya van arriba.
miércoles, 1 de junio de 2011
Mario Vargas LLosa se aparta definitivamente de El Comercio por haberse convertido en maquinaria propagandística del Fujimorismo.
Ayer nos enteramos todos que, Mario Vargas Llosa, el más laureado de los escritores peruanos , se apartó de El Comercio. Por tanto, no volverá publicar en dicho medio. Dicha decisión se hizo pública tras la difusión de la carta que el escritor dirigiera a Francisco Miró Quesada Rada, director del diario.
Ponemos a su disposición la misiva de MVLL ya que consideramos necesaria su difusión debido a las razones contenidas en ésta y que dan cuenta de un envilecimiento del denominado "decano de la prensa nacional" y sus "sucursales" (El Trome, América TV, Canal N ,Peru 21, en estricto orden descendente de honorabilidad) que acercan a la memoria aquel nefasto escenario que significó para nuestra historia el "Fujimorato" y que nos trae la posibilidad de un nuevo triste capítulo.
Sin más preámbulos ahí les va la carta:
Madrid, 31 de mayo de 2011
Sr. D. Francisco Miró Quesada Rada
Director
Diario El Comercio
Lima, Perú
Señor Director:
He pedido al diario El País que a partir de hoy cese de enviar mis colaboraciones a El Comercio. Desde que un puñado de accionistas, encabezados por la señora Martha Meier Miró Quesada, tomó el control de ese diario y del grupo de canales de televisión y periódicos de que es propietario, el periódico se ha convertido en una máquina propagandística de la candidatura de Keiko Fujimori que, en su afán de impedir por todos los medios la victoria de Ollanta Humala, viola a diario las más elementales nociones de la objetividad y de la ética periodísticas: silencia y manipula la información, deforma los hechos, abre sus páginas a las mentiras y calumnias que pueden dañar al adversario, a la vez que en todo el grupo de medios se despide o intimida a los periodistas Independientes, y se recurre a las insidias y golpes bajos de los peores pasquines que viven del amarillismo y el escándalo. No puedo permitir que mi columna "Piedra de Toque" siga apareciendo en esa caricatura de lo que debe ser un órgano de expresión genuinamente libre, pluralista y democrático.
Al apartarme por segunda vez, y de manera definitiva, de El Comercio, no puedo dejar recordar a ese demócrata cabal, hombre de bien y amigo queridísimo que fue Luis Miró Quesada Garland, y el estupor y la tristeza con que habría visto los niveles de abyección a que han llevado la señora Meter Miró Quesada y sus cómplices al periódico que alguna vez fue suyo y al que honró con su decencia y sus artículos.
Atentamente,
Mario Vargas Llosa
Josefina Tousend, periodista d Canal N, dio a conocer la información de la siguiente forma:
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


